¿Tu coche te está hablando? Ruidos, vibraciones y luces (y cuándo preocuparte)

 

Admitámoslo: todos lo hemos hecho. Vas conduciendo, de repente escuchas un leve “clack-clack” procedente de las entrañas de tu vehículo y tu primera acción es ignorarlo. Subir el volumen de la radio y problema solucionado.

Tu coche no tiene voz, pero se comunica contigo constantemente. Utiliza un idioma complejo compuesto por sinfonías mecánicas, masajes involuntarios en el volante y un despliegue de luces. Aprender a descifrar este lenguaje no solo te ahorrará quedarte tirado en mitad de la autopista un domingo por la tarde, sino que también evitará que una pequeña reparación de cincuenta euros se transforme en una factura de cuatro cifras en un taller mecánico.

En el artículo de hoy te enseñaremos a distinguir lo que es un comportamiento normal de una señal temprana de avería.

 

Ten cuidado con los ruidos que avisan

 

El motor de combustión y los sistemas periféricos de un coche generan ruido por naturaleza. Sin embargo, hay una línea muy fina entre el ronroneo saludable y el grito de auxilio de un componente.

 

Los ruidos extraños en el coche que te deben preocupar son:

 

Los chirridos agudos al frenar, si cada vez que te detienes pareces un tren de mercancías, tus pastillas de freno están desgastadas. Ese metal contra metal no reduce únicamente tu seguridad, sino que terminará destrozando los discos de freno.

Un “clonk” seco al pasar por un bache: Si notas un golpe sordo en la zona de las ruedas al superar un resalto, lo más probable es que los silentblocks o los amortiguadores hayan dicho basta.

Silbidos de sirena bajo el capó. Si al acelerar tu coche suena como una ambulancia lejana, presta atención. Si es un motor diésel o gasolina turbo, el turbocompresor podría estar perdiendo estanqueidad o aire por algún manguito.

Un traqueteo metálico al ralentí. Si parece que tienes una bolsa de canicas sueltas dentro del motor, podría tratarse de una holgura en la cadena de distribución o problemas de lubricación. Corre al taller.

 

Malas vibraciones: Cuando tu coche pierde el ritmo

 

Una cosa es sentir el terreno y otra muy distinta es que el volante vibre constantemente. Las vibraciones en el coche son el síntoma estrella de que algo en la parte ciclo o en el motor no está alineado.

Las vibraciones al frenar: Si el volante o el pedal de freno tiemblan cuando reduces  la velocidad, tienes los discos de freno deformados debido a un exceso de temperatura. Conducir así reduce drásticamente la eficacia de la frenada de emergencia.

El volante tiembla a partir de 100 km/h. Clásico síntoma de unas ruedas mal equilibradas o de la pérdida de un plomo de la llanta. Es una reparación barata y rápida que evitará que tus neumáticos se desgasten de forma irregular.

 

El código de colores del salpicadero

 

Las luces del salpicadero son el canal de comunicación más directo que tiene la centralita de tu coche para decirte: “tenemos un problema”. Sin embargo, el pánico a veces nos ciega. El secreto para mantener la calma reside en entender el código de colores, que funciona exactamente igual que un semáforo.

Luces verdes o azules: informativas. Te avisan de que el sistema funciona correctamente. Los faros de carretera, el control de crucero o los intermitentes. Aquí puedes respirar tranquilo.

Luces amarillas o naranjas: advertencia. El coche ha detectado un fallo que requiere atención, pero no una parada inmediata. El famoso testigo de Check Engine (con forma de motor), el aviso de presión de neumáticos o el desgaste de frenos entran aquí. Significa que debes programar una cita para un mantenimiento preventivo pronto.

Luces rojas: peligro inminente. Aquí no hay negociación posible. Si una luz roja se enciende mientras conduces, debes buscar un lugar seguro, detener el vehículo y apagar el motor de inmediato.

Los dos testigos rojos más peligrosos son el de la presión de aceite (una aceitera) y el de la temperatura del refrigerante (un termómetro sobre olas). Ignorarlos durante unos pocos kilómetros puede significar la muerte de tu motor.

 

¡El mejor taller es el que previene, no el que reconstruye!

 

Aprender a escuchar, sentir y mirar tu coche no te convierte en un paranoico de la mecánica, sino en un conductor inteligente. La mayoría de las averías graves del motor, transmisión o frenos avisan con días o incluso semanas de antelación con esas pequeñas señales de avería.

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